
Un un reciente viaje a Italia, país sabio y hermoso donde los haya, visitamos la ciudad de Florencia, donde nos encontramos con la grata sorpresa de ver varias estatuas dedicadas al
patrón y precursor de nuestro weblog:
Dante Alighieri, autor de la archiconocida obra
La Divina Comedia, entre otras.
Parece ser que nuestro inspirador no dejaba indiferente a casi nadie en la época en la que campaba por la península itálica, despachándose a gusto en sus obras con aquellos que no le caían demasiado bien o que no eran merecedores de su consideración. Por ese motivo, tuvo que trasladarse unas cuantas veces de ciudad huyendo de los poderosos para los cuales no resultaba ser un personaje demasiado grato.
Nosotros no podíamos dejar pasar esta oportunidad sin mencionarlo y renovar nuestros
danteskos votos.